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El Pacto de Acassuso: la noche en que Macri recuperó el control remoto

El 22 de octubre de 2023 Sergio Massa torció el resultado de las PASO y se impuso con el 36,78 % de los votos. Detrás quedaron Javier Milei (29,99 %) y Patricia Bullrich (23,81 %). Esa noche, sin embargo, el único que realmente festejó no fue el ganador de la primera vuelta, sino quien tenía la llave de la segunda: Mauricio Macri.
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El Pacto de Acassuso: la noche en que Macri recuperó el control remoto
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Apenas dos días después de las elecciones, en la noche del 24 de octubre, un mensaje llegó al teléfono de Santiago Caputo. Contenía una dirección precisa: José C. Paz al 300, Acassuso. Era la casa de Mauricio Macri. Caputo no dudó y, sin perder tiempo, se subió a su auto y empezó a conducir, diagramando en su cabeza todos los escenario posibles. Al llegar se encontró primero con Javier y Karina Milei en un living amplio y lujoso. Poco después aparecieron las sonrisas de Diego Santilli y Cristian Ritondo, y el dúo Patricia Bullrich-Luis Petri. Al lado de los hermanos Milei estaba otra ficha que con el tiempo se convertiría en una fijación —y una astilla— para el “gran arquitecto” de La Libertad Avanza: Guillermo Francos.
Lo llamativo de aquella noche es que ya no se hablaba de “derrotar al kirchnerismo”. Se hablaba de derrotar al massismo. Todos sabían que Massa había participado, de una u otra forma, en el armado inicial de La Libertad Avanza y hasta en el fomento de la figura de Milei. Un experimento que, según propios y ajenos, se le fue de las manos. Porque el poder real en la Argentina se resume a unos pocos personajes que rara vez ocupan el sillón o tienen la lápicera. Entre ellos, y como lo fue Duhalde durante años, está Sergio Massa: alguien con quien Macri sabía que no podría lidiar cómodamente. Una presidencia de Massa podía terminar de comerle las fichas que el líder del PRO tenía compradas y garantizadas en el Poder Judicial.

Las exigencias de Macri no fueran pocas 

En la negociación, Macri pidió puestos específicos donde tendría manejo directo: YPF, Justicia e Infraestructura. Sorprendentemente fue Bullrich quien se negó a subordinarse por completo a los lineamientos de su ex jefe. Esa negativa generó una ruptura casi definitiva con quien entonces lideraba el PRO. Cerrada la noche y sellado el pacto, al día siguiente Bullrich y Milei firmaron públicamente la reconciliación y atrás quedaron los calificativos de “ponedora de bombas en jardines de infantes” y “panelista de televisión sin estructura”.
Lo que hasta hoy no trascendió con claridad son los pormenores que Macri se negó a ceder. Entre ellos, el fútbol profesional argentino (o la hermética y millonaria caja de la AFAni más ni menos. Con su cargo en la Fundación FIFA, el sueño más grande desde su época como presidente de Boca volvía a asomarse: convertir a los clubes en sociedades anónimas.
El Pacto de Acassuso también significó la derrota silenciosa de Victoria Villarruel. La fórmula llegó quebrada antes de asumir. Los cargos que se le habían prometido fueron absorbidos por Petri y Bullrich… o, mejor dicho, por Mauricio Macri, que aún con Bullrich en rebeldía conservaba las influencias necesarias. Eso se concretó cuando Luis Caputo asumió Economía y Federico Sturzenegger Desregulación y Transformación del Estado. El propio Macri insistió en la embestida judicial contra Cristina Kirchner: algo que, en teoría, fortalecería al gobierno de Milei y le permitiría moverse con mayor libertad. Macri quería su segundo tiempo. Y, de manera implícita, lo estaba logrando. Con el tiempo descubrió que ya no hacía falta mostrarse tanto. Bastaba con los personajes que se codeaban con él y asesoraban sin necesidad de chapa pública. Dígase Jaime Stiuso.
Ni lento ni perezoso, Macri sabía que la SIDE estaba disuelta. Solo necesitaba colocar a tres de sus hombres más obedientes, que ya habían respondido en la vieja AFI macrista: Alejandro Cecati, Alejandro Colombo y, en algún momento, el propio Sergio Neiffert, que llegó a ocupar el cargo de “Señor 5”. También se barajó el nombre de Diego Kravetz, pero quedó descartado más por redundancia que por falta de potencial: Kravetz es uno de los hombres más sigilosos de la inteligencia inorgánica argentina y, a la vez, de la máxima confianza de Macri.

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1 de agosto de 2026